Wednesday, 8 June 2011

Pishita

Yo también te extraño.
Te extraño tanto como tú me extrañas a mí, sino es que más.
Me hace falta tu optimismo, tu incansable fe y tu energía.

Te quisiera visitando mi dormitorio cuando cansada oscilo entre gravedad y el infinito,
inventando historias, o recitando Rubén Darío.

Los rastros de tus besos y tus abrazos han caído tan profundo que ya no los veo en mi palidecida piel.
Son parte de mí.

Ya no soy la niña que te deja cartas de amor bajo la almohada.
Pero ansío impacientemente tu respuesta a mis emails.

Mi tacto evoca la textura de tu pelo,
bello y plateado,
cosquilleándome los dedos.

Los once besos que antes constituían la ceremonia de mis mimos hoy se encuentran desempleados.
Ese campo abierto que es tu pecho guarda ahora un vacío,
y yo,
floto en esta realidad paralela,
guardando el aire,
deseando nuestro próximo encuentro,
esperando a estar arropada en ti,
volver a casa,
y respirar.

Monday, 6 June 2011

Ayer hablamos

Ayer hablamos. Casi no reconocí tu voz. Sonaba clara, y mayor. Y por primera vez, no tuve dificultad en descifrar tu acento. Me dijiste lo mismo que tantas veces me has dicho. Que te olvide. Que en este mundo, en esta vida, no hay espacio para nosotros (dos). Que el momento, si alguna vez estuvo, ya se fue.

Friday, 6 May 2011

Pirata


Llegaste tarde por mi corazón,
Alguien lo habitaba ya,
sembraba flores y talaba árboles,
soñando en construir un hogar.

Te sentí en la distancia, lejano y presente,
y un día te asomaste, caminando por mis playas,
mi sol acariciándote, sus rayos dorados acampando en tus hombros,
la sal de mis aguas irritando tu piel.

Tu espíritu de conquistador se vio tentado por la piratería,
colocaste un parche negro en tu ojo izquierdo,
cambiaste de bandera y armaste tu barco.

A la distancia te observaba,
y con la brisa de las tardes me llegaba tu aroma a soledad.
La vista de tu barco, meceándose en el agua,
me llenaba de ternura.

Fui egoísta, corté flores y las deposité en el agua,
deseando sin desear, que con las olas, te alcanzaran.

Sunday, 20 February 2011

Reina de Belleza


La huelo cada vez que alimento mi cutis con delicadas cremas para conservar su frescura
La siento cuando ante las dificultades que como mujer enfrento encuentro valor para seguir adelante
La veo en cada flor, cada roca, cada amanecer en Chapultepec
La vivo cada vez que delicadamente deposito un beso en la piel de un ser querido, suavemente, lentamente.
La recuerdo cada vez que encuentro un tubo de pasta de dientes mal exprimido
La oigo tatarear con dulzura aguda mientras remienda ropa para todas y cada una de sus nietas, sentada en la silla del corredor por la tarde
La tengo grabada en mi espíritu, mi pelo recuerda su manera de hacer piojito, la niña en mi atesora sus historias y cuentos, mis manos aún guardan el tacto de las suyas, blancas y pecosas, hábiles y en extremo fuertes.
La veo pasear y ser constantemente reverenciada por Cobán.
Mis oídos aún la escuchan conversar con naturaleza en queq'chi.
La veo sentada en la cabecera del comedor de la finca, tortilla con chile en mano.
La veo en la cocina, preparando comida para los nunca carentes huéspedes en su casa.
Aún percibo su voz en la vieja radio de mi papá por las mañanas,
Y la puedo ver al lado de Papito Carlos en la baranda del segundo piso de la finca, con una sonrisa dibujada en los labios y con lágrimas recorriendo sus mejillas mientras nos despide, con una mano en alto y la otra entrelazada en la mano de su amado.